A un cuervito desde chiquito le dieron de comer y lo criaron con enorme cariño, pero no le interesaba el afecto de su cuidador, a quien siempre le decían: no críes cuervos que te sacarán los ojos y el cuervito le decía a su dueño, no soy yo cuervo con v chica, yo soy cuerbo, con b grande, y pasó el tempo, se hizo fornido y grande e independiente, ya no requería de su cuidador y dueño para vivir y en eso... en una décima de segundo... le sacó los ojos, se los tragó de inmediato y allí lo vemos haciendo gárgaras de felicidad, entonces mientras lo miras, aprende que no debes criar cuervos porque te sacarán los ojos.